10/10/06
T a i L a n D i A
Bangkok, lunes 9 de octubre…


Llueve. Llueve con tanta intensidad sobre las calles de Bangkok que no puedo concentrarme para escribir estas líneas…. Mi cabeza, mis oidos, mis cinco sentidos solo pueden prestarle atención a las enormes gotas que se desploman de un cielo azul plomizo.


Tailandia es un país relativamente “ordenado” , con una población alrededor de los 63 millones de habitantes. Su capital, Bangkok (centro) alberga a unos 6 millones de ellos, pero “el gran Bangkok”, como aquí se le llama, da cobijo a unos tantos millones más.



Como en todo el sudeste Asiático, aquí el orden es relativo y a juicio de según quien lo mida. Para un “observador”(entiéndase como turistón!) Europeo o Norte Americano….esto parece un caos; En la capital, el transito circula sin mucha regla aparente, con una organización más bien desorganizada a la que al final te acabas acostumbrando.


Bangkok es una ciudad contaminada, así de claro, quién pase unos días visitándola me dará toda la razón. Además, en esta época de más lluvias (septiembre-octubre) las espesas nubes que cubren el cielo no permiten renovar el aire….así que el horrible efecto invernadero te destroza la garganta.


Nuestro viaje estaba llegando a su fin, pero antes de despedirnos, queríamos pasar unos días en las famosas playas del Mar de Andamán, en el suroeste del país. Bueno, en realidad las playas son bonitas y paradisíacas, pero lo que a mi más me atraía de ellas eran las paredes de Calcáreo de se levantan desde la base del mismo mar y que han hecho del lugar un paraíso de la escalada en roca.

CLASE V.I.P , of course!

Así lo venden: Un bus nocturno te traslada de Bangkok a la ciudad de krabi, a casi mil kilómetros más al sur. Doce horas de estupendo viaje en un bus clase V.I.P nos separan del paraíso…

Así es la realidad: Es negra noche, un grupo grande de turistas llegados de todas partes nos amontonamos alrededor de una avenida esperando que llegue nuestro autobús clase V.I.P. Un tipo bajito nos ha pegado un adhesivo de color en la solapa para identificarnos, supongo que cada destino tiene su color…como sea, continuamos esperando.

El bus llega. Ya de lejos no me parece muy vip….una vez dentro…lo corroboro, parece un camión pal matadero. Nos ha tocado sentarnos en la penúltima fila y el olor a meado que sube del baño que esta justo debajo nuestro nos atufa….Marta encuentra la solución al problema, un poco de bálsamo de tigre en el bigote y ala, marchando, anestesiados para todo el camino!…. Y es entonces cuando lo veo todo más claro; no nos han engañado, no, es realmente un bus para V.I.P.´S ….. un bus para, VAYA IDIOTAS PRINGADOSSSSSS!!! A su favor diré que nos había costado 10 Euros, que podíamos esperar…

Railey beach es un lugar bonito. La gente local es amable y jovial, pero el turismo occidental… “guarrete”, ya ha hecho su aparición. Yo visite la zona hace seis años y recuerdo haber visto playas donde todavía era posible dormir en tienda y sentirse alejado de la “civilización”…eso ahora es casi imposible.



En la parte norte de la península se encuentra la playa de Tonsai, quizá la más “autentica” o menos turística para el gusto de los escaladores.
Nuestro bungalow era de los más humildes de la zona. Una choza de madera asentada sobre unos pilones para evitar la humedad constante del suelo. Luz eléctrica de seis de la noche a siete de la mañana, agua corriente sin problemas…menos mal. Ducha fría. Precio, 150 Bhats (3 Euros) ok, nos lo quedamos, nos lo envuelve para regalo.


Palmeras cocoteras, monos saltarines, turistas rojos como gambas, monjes budistas, aprendices de escalador por 5 Euros hora, mosquitos asesinos y un calor húmedo asfixiante… una gran combinación. Pero y con todo ello, este lugar sigue gustándome, o mejor dicho, su roca con sus formas me cautivan.


Pero todo empieza y todo termina y a nosotros nos llega nuestra hora final….nos despedimos del paraíso montados en una barca de madera que nos traslada a la playa de Ao Nang, de allí a Krabi y esa misma noche nos montaremos en el bus vip de regreso a la capital del reino.
(esta vez no pensamos fallar en la elección del bus!)

La vieja Europa nos espera, han sido más de cuatro meses de viaje para marta y seis meses para mi. Atrás quedan infinitos recuerdos… algunos buenos….otros muy buenos y muchos buenísimos. Caras que quizá no veremos nunca más… personas que coinciden en un mismo espació tiempo y que nunca más volveremos a ver… o quizá si…

También me gustaría hacer un llamado de animo a los que no se atreven a viajar…pero quieren , a los que no se deciden a dar el primer paso por miedo… pero es tan fácil como mover un pié y dejar que el otro lo sigua…luego más tarde, el camino dicta sus reglas.
Para todos los que nos habeis seguido durante estos meses os mandamos un abrazo y un hasta pronto.

David & Marta
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